Puntos de Vista
Crees que sienta
que te he perdido.
Mas no: me he hallado yo.

Piensas que contigo se ha marchado
lo mejor que he tenido.
Pienso que fue algo más que por mi vida
ha pasado, y ya pasó.
Juras no volver aunque te lo ruegue…
¡mis ruegos son que jamás vuelvas!

Que nunca de ti olvidarme podré
por tu calle proclamas.
Mujer soy y es sabido que mujeres
en dolores de amores, fáciles de olvido son.

Silencia tus palabras:
con ellas revelas lo que ocultar
en lo más recóndito de ti quisieras,
pues dime, criatura insana:
¿de veras imaginas que desee
aquella pesadilla renovar mañana?

Al marcharme sin una despedida
dejé en tu puerta abandonada
toda tu falsía –tu heredad más cara—
y corr… corr… corrí cara al viento,
libre al sol, bañándome de rocío,
descalza y con el pelo suelto.

Tracé mi rumbo en línea recta hacia delante
no fuera tan mi suerte mala,
que volviera a encontrarte.

Ancho y claro es el cielo para encerrar mis días
en lóbrega caverna de agonía.
¡Qué fresco y puro es el aire para por ti,
dejar de beberlo!

Soy feliz simplemente de pensar
que no oiré más tus fétidas mentiras,
que no viviré más corrosivas dudas,
ni oiré más interminables historias
de tu vana vida.

Y ahora que, libre y sana,
curada para siempre de ti,
caminar en libertad puedo,
haciendo con mi vida de papel
un gran avión
y arrojarlo en la brisa mejor.
Dime… por favor… responde:
¿Aún crees tú que perdí yo?