Divagaciones
Podría sentarme quieta,
muy quieta en este lugar
y ver correr
desesperadamente
a la vida.

Podría quedarme estática
como muerta
o simplemente dormida
espectadora
no actuar
en esta loca fantasía.
Harta de abrir surcos
de arrojar semillas
al viento.
Mis hijos cosecharán los granos
¿algún día?
Asfalto sobre asfalto
agobiante luto
de las ciudades.
Una flor estalla
desde el corazón
virgen de la piedra.
Pájaros trémulos atrapados
en la telaraña
de los cables,
ensayando el cielo
trinando con smog.

Niños:
¡prohibido jugar!
deben aprender,
hacer algo, perdurar, crecer
¿para qué?

Resbala el trino sobre la reseca lógica;
alguien le puso antifaz a la luna.

Tratando de vestir la desnudez del muro
desgasta sus días la envolvente ternura
de la asfixiante hiedra.

La mano se extiende mendiga;
la mano se guarda, mezquina.

Lucha despiadada
andrajos de alma –atropellada comparsa.

Desearía sentarme en este sentarme
sin hacer nada…
ver desbordarse el torrente de la vida
simple espectadora…

mas no
imposible
me arrastra el vendaval
no puedo.
Con el alma en bandolera
me uno a la marea
dispuesta a matar
hasta matarme.